Trastornos de la Articulación Temporomandibular (DTM)

El trastorno o desorden de la articulación temporomandibular (DTM) es un padecimiento silencioso que afecta el funcionamiento de la mandíbula. 

Recibir atención médica de especialistas en trastornos temporomandibulares es vital para garantizar una recuperación exitosa.

Comuníquese con el Grupo Gil para recibir un diagnóstico y tratamiento eficaz para su DTM.

¿Qué es el trastorno de la articulación temporomandibular?

El DTM, conocido también como trastorno o desorden de la articulación temporomandibular o Síndrome de Costen, es un padecimiento que afecta la articulación temporomandibular (ATM) encargada de sostener la mandíbula. 

Está ubicada frente a la oreja a ambos lados de la cabeza, y su función es permitir el funcionamiento de la boca, ya sea abrir y cerrar la boca o masticar y hablar.

La articulación temporomandibular involucra varias estructuras anatómicas del sistema estomatognático, lo que implica que, si no funciona de forma correcta, la persona puede presentar síntomas molestos que afectan su calidad de vida.

Síntomas del trastorno de la articulación temporomandibular

De acuerdo a la Academia Americana de Dolor Orofacial y el NIH, los trastornos de la articulación temporomandibulares incluyen más de 30 afecciones que producen dolor, así como disfunción de la articulación de la mandíbula y los músculos que controlan el movimiento de la mandíbula.

Por lo tanto, a la hora de estudiar los síntomas del paciente, es necesario identificar primero qué clase de DTM presenta y, posteriormente, estudiar la sintomatología completa. 

Las clases de DTM son:

  • Trastornos de las articulaciones, incluidos trastornos del disco articular.
  • Trastornos de los músculos masticatorios.
  • Dolores de cabeza asociados con ATM.

¿Cómo saber si tiene problemas en la articulación temporomandibular?

Si presenta alguno de estos síntomas:

  • Dolor en ambos lados de la mandíbula.
  • Bruxismo leve o severo.
  • Dolor de cabeza o migraña.
  • Dolor de cuello.
  • Dolor en los oídos.
  • Zumbido en los oídos.
  • Dificultad para mover la mandíbula.
  • Rigidez en la mandíbula.
  • Presencia de ruidos al mover la mandíbula.
  • Problemas con la mordida.
  • Espasmos musculares en el área mandibular.

Causas

El trastorno de la articulación temporomandibular se puede provocar por varias causas:

  • Traumatismos, como golpes o un estiramiento brusco y prolongado de la mandíbula.
  • Apretar o rechinar los dientes.
  • Morderse las uñas con frecuencia.
  • Mascar chicle o goma de mascar por mucho tiempo.
  • Forma incorrecta de morder.
  • Estrés emocional y físico.
  • Sufrir de ansiedad y depresión.
  • Consumo de medicamentos que afectan las funciones cerebrales y musculares.
  • Artritis.
  • Padecer Síndrome de Costen, lo que ocasiona dolor y poca movilidad de la articulación maxilar y los músculos alrededor. 

Es importante destacar que, en la mayoría de los casos, la acumulación de estas causas es lo que provoca el DTM, por lo que es vital la intervención de un especialista para determinar cuáles son los causantes directos o indirectos.

Factores de riesgo

Si los síntomas del DTM no son tratados a tiempo, el paciente puede padecer de dolor orofacial crónico que le impedirá mover la mandíbula con normalidad. 

Además, también pueden agravarse otros síntomas, como dolor de cabeza, bloqueo de la mandíbula y hasta presentar migrañas de forma persistente. 

Los factores de riesgos incluyen hábitos diarios, así como condiciones médicas y estado de ánimo, los más comunes suelen ser: 

  • Hábitos poco saludables. Como apretar y relajar la mandíbula con frecuencia, rechinar los dientes al dormir, masticar hielo o chicle por periodos de tiempo prolongados. 
  • Condiciones médicas. Algunas enfermedades pueden aumentar el riesgo de padecer DTM, tales como:
    • Deformación mandibular o facial.
    • Problemas de mordida.
    • Afecciones artríticas (como Osteoartritis y Artritis reumatoide).
    • Inflamación de la articulación temporomandibular (también conocida como Sinovitis).
    • Fracturas o luxaciones a nivel mandibular. 
  • Edad. Las personas de 30 a 50 años tienen más probabilidades de sufrir de ATM. 
  • Sexo. En mujeres, es más común sufrir de ATM. 
  • Uso de dentadura postiza. Ya sea por usar una dentadura en mal estado o que no está bien ajustada. 

Para mayor información, se aconseja leer la sección de prevención para identificar los hábitos que pueden mejorar los primeros síntomas del DTM y también prevenir su aparición en pacientes que sufran de otras condiciones, como el bruxismo.

Diagnóstico

Durante el diagnóstico, el especialista realiza una evaluación detallada de sus síntomas para determinar cuál es la causa del DTM y el tratamiento ideal. El diagnóstico se puede realizar a través de:

  • Revisión del historial médico. Para examinar el estado físico, dental y psicológico.
  • Análisis sintomático. Para detectar padecimientos como dolor articular, limitación de los movimientos, dolor en los oídos, dolor al masticar, entre otros.
  • Examen físico. Iniciando por la cabeza y cuello, articulaciones de la mandíbula y boca, así como los nervios craneales y músculos.
  • Pruebas adicionales. Estas pueden incluir Rayos X, tomografía computarizada, resonancia magnética, pruebas de laboratorio, inyecciones de diagnósticos y otras pruebas.

¿Cuándo consultar a un médico?

Es hora de consultar a un médico si el paciente presenta síntomas recurrentes, tales como dolor de mandíbula, dolor de cabeza frecuente, bruxismo excesivo, bloqueo de la mandíbula o migrañas persistentes. Si ha presentado estos síntomas, debe evaluarse con un especialista en dolor orofacial para recibir un tratamiento apropiado.

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Tratamiento

El tratamiento para mejorar los síntomas del DTM consiste en aliviar el dolor, aumentar la función de la mandíbula y disminuir el impacto que tiene el trastorno en la vida cotidiana.

Debido a que se ocasiona por diversas causas, el DTM se puede tratar como cualquier problema articular y muscular en el cuerpo, es decir, por medio de distintas terapias, tales como:

Tratamiento conservador

Este tipo de tratamiento se indica en pacientes que requieren del uso de dispositivos para mejorar la movilidad de la mandíbula, así como disminuir el dolor y la presión mandibular. 

En conjunto se puede acompañar con fisioterapia y tratamiento odontológico. En casos donde se presenta dolor orofacial, por ejemplo, un odontólogo especialista en dolor orofacial es una excelente opción para tratar el DTM.

Tratamiento quirúrgico

Si necesita una intervención quirúrgica, el especialista determina el tipo de tratamiento que necesita de acuerdo a su historial médico, dado que se debe tomar en cuenta si se puede probar otras opciones, cuáles serían los beneficios y riesgos, entre otros factores.

En líneas generales, el tratamiento para el DTM también incluye ingesta de medicamentos, evaluación del estado físico, fisiológico y emocional del paciente para determinar la causa de su dolor, así como incluir otros procedimientos alternativos, tales como:

  • Aparatos intraorales.
  • Terapia física.
  • Terapia temporomandibular.
  •  Punciones musculares.

¿Cómo un odontólogo puede ayudar?

El odontólogo especializado en dolor orofacial puede tratar pacientes con DTM, dado que cuenta con formación en varias áreas médicas, tales como neurología, psicología, fisioterapia y dolor orofacial.

Pronóstico

Una vez realizado el diagnóstico previo, el pronóstico para los pacientes con DTM es favorable siempre y cuando reciban un tratamiento adecuado y a tiempo. 

Es importante aclarar que durante la fase de diagnóstico es vital realizar todas las revisiones pertinentes para determinar el tratamiento, dado que con el paso del tiempo los síntomas se pueden agravar.

En la mayoría de los casos, los pacientes con DTM que reciben tratamiento los primeros 6 meses tras presentar los primeros síntomas, tienen una mayor probabilidad de éxito.

Prevención

Para prevenir los síntomas del trastorno de la articulación temporomandibular, se recomienda realizar algunos cuidados básicos, tales como:

  • No comer alimentos que sean duros o difíciles de masticar.
  • No masticar chicle.
  • Reducir el estrés.
  • Emplear técnicas para aliviar la tensión muscular en la mandíbula.
  • Evitar caídas o golpes que puedan ocasionar fracturas o dislocaciones en el área afectada.
  • Mejorar la postura al sentarse, especialmente durante largos períodos de tiempo.
  • No apretar los dientes, y en caso de sufrir de bruxismo, acudir a un especialista para recibir un tratamiento adecuado.
  • Realizar masajes en caso de presentar molestias.

Preguntas frecuentes sobre el trastorno de la articulación temporomandibular (DTM)

¿El bruxismo causa problemas de DTM ?

Sí, es un factor de riesgo, dado que la presión que ejerce en la ATM genera un mal funcionamiento de la articulación, provocando que los síntomas empeoren. Aunque no es la única causa de los problemas temporomandibulares.

¿Si no corrijo mi mordida se puede dañar mi ATM?

Si el DTM es causado por problemas en la mordida, el especialista determinará cuál es la acción a seguir. Hay que aclarar que no hay evidencia que determine que al solucionar los problemas de mordida mejore el cuadro de DTM.

¿Qué pasa si no se trata el trastorno temporomandibular?

El paciente sufrirá de síntomas como dolor al masticar, rigidez en la mandíbula, bloqueo articular, artritis de la articulación, dolor de cabeza crónico, problemas con la mordida y otras sintomatologías que pueden afectar su calidad de vida.

¿Puede el DTM causar daño permanente al oído?

Los síntomas del DTM pueden ocasionar molestias en los oídos por la conexión de la articulación temporomandibular, no obstante, más allá de las afecciones que pueda ocasionar, no hay relación de que pueda ocasionar daño en los oídos.

¿Qué pasa si no recibe tratamiento para el DTM?

El paciente sufrirá de dolor crónico en el área mandibular, así como otros síntomas persistentes como dolor de cabeza, rigidez de la mandíbula, zumbidos en los oídos y otros efectos adversos.

Si presenta alguno de estos síntomas, ¡programe su cita en la Clínica Gil ahora mismo!

Escrito por: Grupo Gil Dental 

Revisado por: Dr. Andrés Cervantes

Publicado el: 12 noviembre, 2023